PALABRAS MAYAS

 

AHUECH.- Sinónimo de a fuerzas, obligatoriamente, forzosamente. Ejemplo: a huech que tengo que hacerlo.

AINAS.- Expresión que significa que por una pequeña fracción de segundo, espacio o distancia se evito un evento o suceso. sinónimos: Casi casi, por poco.

AJÁ.- Asentir, sin estar de acuerdo con algo o alguien, Ejem: estoy embarazada……ajà

ALUX.- Duendecillo hecho por los sacerdotes y milperos mayas para proteger sus propiedades y milpas.

AQUIETAR.- Del vocablo estar quieto o calmarse. ej; aquietate!!!!chamaco…te vas a lastimar!!

BAAX CAHUALIC.-Saludo entre cuates: Què Onda???

BIX BA!!.- Expresiòn que se refiere a preguntar en cuanto te saldrà algo hijaaaa!!!! para luego responder: ma’ta caro tu!!

BOMBO.-Persona fuerte. Ej. maaaaa’ ese cuate ta bombo

BUENAS.-Expresiòn utilizada para saludar. Ej llegas a un lugar y solo gritas. Bueeeeeenaaaaaas!!!

BUSCAR.- Sinónimo  de Encontrar, esclusivamente Yucateco. Ej. “Lo busqué toda la tarde y no lo busqué”.

CABEZA DE LEC.- `Dìcese a la persona Cabezona

DZATS.-Adjetivo que se utiliza para referirse a algo que deberìa de estar tostado pero por acciòn del aire està suave

FO.-Modismo que se usa para indicar que algo no es de grato olor. Fo apesta!!!

GUSTANDO.- Cuando se esta mirando algo, Acciòn de Gustar, Ej.- Estoy gustando tele

HA’.-Acciòn de afirmar algo como diciendo Sì

HALA.- Interjecciòn usada para mandar a alguien al diablo o apurarlo. Sinònimo de “sàcate” o “apùrate” ej. Hala chiquito! quìtate de aquì

HUASCOP.- Brindar un pequeño golpe de fuerza moderada con la mano abierta en el cràneo superior de la persona

HUAY.- Expresiòn de exaltaciòn o susto, viene de la raìz maya, huay que significa brujo o aquel que asusta

HUAY CHIVO.- Leyenda urbana que nos relata una especie de brujo que tiene forma de chivo que asusta y come gallinas vivas, a los niños se les dice para dormir: “ahi viene el huay chivo”

HUIRO.- Persona poco conocedora o ignorante por naturaleza, Ej. pobre huiro no sabe lo que dice

IT.- Parte inferior del cuerpo donde salen los desechos. (recto). Ej. FO te apesta el it.

JA.- Que?.. Equivalente a What??? en Ingles, ignorancia de algo

JALA.- Vete!

JALALE.- Vámonos!

KISIN.- Diablo, señor de las penumbras

LEC.- Recipiente para las tortillas de maiz proveniente del árbol de Calabazo.

LETZ.- Acción de limpiar alguna superficie con la mano. Ej. “le gustó tanto la comida que hizo LETS su plato”

MAAA.- Contracción del vocablo Mare, “expresión en grupo cuando te ocurre algún oso Ej: Maaaa ¿qué onda???

MACACHI ò XO.- Orden de guardar silencio, cállate

MAJAR.- Aplastar Ej. Majaron a mi perro

MALIX.- Carente de pedigree, mezcla, que no es de raza, Ej. Hasta parece que tienes complejo de Malix, Perro malix

MAOL.- Nombre que se les da a las personas no muy inteigentes… (p…endejos), también significa “Flojo”

MARE.- Expresión de asombro ante algo o alguien Ej. Mare!!! tá chévere tu camisa

MA’.- Negativa, No

MENTECATO.- Se dice a los bandidos, aprovechados, Ej, me estafaste mentecato!

MISHO.- Gato (felino casero)

MOLOCH.- Conglomerado de personas, animales o cosas, Grupo numeroso. Ej Parece que están regalando algo, ve ese moloch de gente, ¡Vamos!

MULIX.- Persona de pelo rizado, distintivo entre personas, Ej. ese chamaco tiene pelo mulix (también significa “Tonto”, Ej. “No se acuerda de nada, es medio mulix”)

NEL.- No, nada, no hay

OISTESSSSSSS.- Que si oiste algo con afirmación de entonancia final

ONTOY.- Palabra del verbo estar que dice un borracho cuando se pierde

PELANÁ.- Insulto, un poco fuerte para la sociedad. Se puede traducir como “hijo de tu ching.. madre”

PALANGANA.- Recipiente para cargar agua. Ej. llena la palangana de agua pa’ que yo remoje mis “pieseses”

PE’RATE.- Derivado del verbo esperar. Ej. pe’rate ya falta poco

PEYIZCON.- Del vocablo maya: pellizcar el brazo o alguna parte del cuerpo de alguna persona.

PESCOZON.- Darle un golpe en la cabeza de alguien con el puño cerrado. Ej. te aquietas chamaco o te a DOY un pescozon.

PEC.- Perro. (tambien se usa como despectivo para una persona.

PIRIX.- parte inferior y posterior del cuerpo donde estan los gutleos. ejem. “Que buen pirix tiene esa vieja”.

PRINGAR.- Salpicar. Ej. “ya me pringaste con tu saliva”

PUCH.- Estado posterior a estrujar algo, causando la compactacion del mismo. Ej. “Estaba tan lleno el cine que le hicieron PUCH contra la pared y le sacaron su TAH“.

PUCHIS.- Expresiòn de asombro. Ej Puchis! que enorme casota tienes

RASCABUCHE.- Instrumento musical tambien conocido como el guiro

SAMARE.- Expresiòn de asombro o sorpresa. Modismo utilizado para elevar el tono de Mare Ej. Samare que
caro está esta madre!!!

SUBIR ARRIBA.- Dìcese de esforzarse para trepar más arriba de lo arriba

TAH.- Eses fecales. Ej. “tienes TAH en tu calzoncillo”

TA BIEM.- Contracciòn de la oraciòn “està bien” Ej. Chiquito de porquerìa hala a bañarte, el niño responde: Tá biem mamá

TA’MAL.- Estado presente de un objeto de mala compostura. Mal hecho. Ej Ta’mal eso que hiciste

TIN HOROCH.- Divertido juguete que consta de una corcholata hecha puch, amarrada con un hilo en forma circular y se utiliza dándole vueltas

TIRIX’TA.- Efecto de comprar panucho, codzitos, cochinita, etc en
lugares de dudosa procedencia o de mala calidad. Ej. todo el dìa he estado con tirix’ta en el baño

TOABIA.- Dìcese de algun trabajo o acciòn que aun no se termina, Ej. quitaste tu hamaca? -Toabía

TUCH.- Señal indicadora que, en efecto tuvimos madre. Ombligo. Ej. “Mestiza, me gusta lo que tienes bajo tu tuch” (También significa cabello arreglado con una liga o en forma de zorongo. Ej. Haste un tuch en la cabeza y ponte unas flores”)

VOLTEO.- Exresiòn de inconformidad. Miedo a realizar cierta acción, Ej. “Volteo! no te presto dinero”

WACATELAS.- Se utiliza para decir que algo no es muy agradable, Ej. “Wácatelas, que es eso??”

XIC.- Axila. Ej. “Fo! te apesta tu xic!”

XIX.- Residuo o resto de algo. Ej. “Solo queda un XIX de agua en mi calabazo”

YAYÁ.- Herida, lastimada, cortada

YUCATECO.- IX’LÀ ALUX NACIDO EN YUCATAN, MEXICO SINONIMO DE HUIRO, ABUSADO, CHEVERE, Y SOBRE TODO MENTECATO INTELIGENTE

ZORIMBO.- Persona de capacidades bastante limitadas, bobo, medio loquito

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Diabetes

En medicina, el término diabetes incluye dos situaciones patológicas diferentes: la diabetes mellitus y la diabetes insípida. Dichos trastornos no poseen relación patológica alguna, pues sus causas y procesos morbosos (etiopatogenia) son distintos, pero comparten ciertas manifestaciones clínicas (la excreción copiosa de orina, poliuria y la intensa sed, polidipsia) que han hecho que tengan idéntico nombre.

Generalmente, se usa el término «diabetes» para referise a la diabetes mellitus, que es un trastorno mucho más frecuente y conocido que la diabetes insípida.

El jaguar en México: antes dios, hoy felino perseguido

Escrito por: Javier Perez el 01 de Abril de 2009 | 6:40 am
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En el México prehispánico, el jaguar era sagrado; 
ahora representa un dilema entre los ganaderos que lo persiguen y los conservacionistas que quieren salvarlo.

La distribución del jaguar en México, según el gobierno, comprende la vertiente del Pacífico desde Sonora hasta Jalisco, y dos zonas de Michoacán y Oaxaca. Por la vertiente del Golfo, se contrajo al este de Monterrey y hasta el norte de Querétaro.
Foto de Patricio Robles Gil

Al final del día, con el crepúsculo, los antiguos mayas creían que el dios sol se convertía en jaguar para viajar por el inframundo en la noche y vencer a Xilbalban para que despuntara un nuevo día. Hoy, apenas quedan resabios de ese simbolismo, en que el jaguar era poder o jerarquía y se emparentaba con lo sagrado.
En contraste, para algunas comunidades representa más bien una maldición porque el depredador más grande de la América tropical (y el tercero entre los grandes felinos) ha puesto sus garras también sobre el ganado doméstico.
Durante el simposio “El jaguar mexicano en el siglo XXI”, de octubre de 2005, los expertos nacionales reconocieron que la pérdida de hábitat y la cacería furtiva, practicada principalmente por ganaderos, son las grandes amenazas que se ciernen sobre el jaguar (Panthera onca), especie ya catalogada en peligro de extinción en México.
Según las memorias del simposio, este felino ha disminuido en 60% su población y hay menos de 5 000 en todo México. Estas cifras se contrastarán con los datos que arroje el Censo Nacional de Jaguar, coordinado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y otras instituciones, que está empezando en varias partes del país.
Rodrigo Núñez, investigador del jaguar en la reserva Chamela-Cuixmala, en Jalisco y Nayarit, explica que esta especie “enfrenta diferentes amenazas, ligadas a la actividad o presencia humana”. El incremento de poblados alrededor de las zonas donde habita, la fragmentación de su hábitat al abrirse o ampliarse las carreteras, la disminución de su alimento y el mal manejo del ganado han alterado su vida natural, poniéndolo en riesgo.
Esto también afecta a los ganaderos instalados en esas regiones. “Las comunidades quedan muy lastimadas –explica Eugenia Pallares, de Jaguar Conservancy– cuando el jaguar depreda a su ganado, su forma de ahorro e inversión”.
En el noroeste de Sonora, por ejemplo, invariablemente se persigue al jaguar cuando aparece muerto algún animal del ganado y huellas de un felino cerca (sin diferenciar entre jaguar y puma). Pero la mayoría de las veces, dice Óscar Moctezuma, de la organización Naturalia, los animales que preda el jaguar mueren por otras razones: se rompen las patas o se envenenan con alguna hierba. “Los jaguares los encuentran y se los comen; también son carroñeros y mucha gente no lo sabe”.
La escena se repite desde Sonora hasta la Península de Yucatán, de Tamaulipas a Chiapas y en el Estado de México y Querétaro. Para combatir la caza del jaguar por venganza, los investigadores han recurrido a la concientización de los pobladores y a incentivos que organizaciones como Naturalia ofrecen a los ganaderos: instalan dispositivos de fototrampeo en los ranchos y pagan a los dueños por cada imagen captada con estos.
La piel del jaguar representa un trofeo para los cazadores furtivos: además de su valor económico en cuanto a peletería y exhibición, dice Iván Lira, funcionario de la Dirección General de Zoológicos y Vida Silvestre de la Ciudad de México, quien estudia a este animal en la Selva Zoque de Oaxaca, “tener una piel de jaguar da estatus, pues no se le caza para obtener carne o abrigo, sino por una cuestión de poder, fuerza y liderazgo”.
En enero de 2009, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), encargada de la inspección de la vida silvestre en el país, reportó la captura de un hombre que pretendía vender una piel de jaguar en las calles del centro de Mazatlán, Sinaloa.
En México, el Código Penal Federal prohíbe el comercio y cacería de animales en peligro de extinción. Pero “la vigilancia e inspección son difíciles. La Profepa dispone de sólo 755 inspectores federales para realizar todas las labores que competen a la dependencia”, dice Javier Sosa, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros.
La labor de protección en los 13 estados donde habita el jaguar incluye un Programa Nacional de Conservación a través de comités de vigilancia en los que participan los lugareños. En cuanto al tráfico de vida silvestre, que incluye al jaguar, se trabaja en conjunto con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, y, localmente, con la Unidad de Delitos Cibernéticos de la Policía Federal, encargada de la vigilancia e investigación en internet.
En la selva maya, y en otras partes del país, la explotación inmobiliaria y el desarrollo turístico han propiciado la reducción del hábitat del jaguar, aislándolo y acabando con puntos de conectividad, en detrimento de la viabilidad genética. En Campeche se amplió la carretera Escárcega-Chetumal, que cruza Calakmul (donde se mantiene la mayor población de jaguar en México), y Bala’an Ka’ah, en Quintana Roo.
En octubre de 2006, los investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM y editores de las memorias referidas, Gerardo Ceballos, coordinador del Censo Nacional del Jaguar, y Cuauhtémoc Chávez, reconocieron que algunas políticas públicas afectan la conservación del jaguar e incluso reservas ecológicas completas, como “el programa obsoleto” de la Secretaría de Agricultura.
Ceballos detalla: “las políticas públicas son un problema: otorgan bosques y selvas para el desarrollo de ganadería y agricultura mediante programas para deforestar. Sin una línea gubernamental clara, los que hacemos el censo queremos establecer políticas para que, por ejemplo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no haga una carretera en reservas hasta que no presente un estudio bien hecho”.
Otro beneficio de proteger al jaguar es que es una especie “sombrilla”: debido a sus requerimientos de espacio y a su papel como depredador, protegerla implica conservar otras especies y zonas.
Con todo, el trabajo en conjunto entre grupos conservacionistas y gobierno ha dado frutos. Pallares ejemplifica con las labores para convencer a la Comisión Federal de Electricidad de cambiar significativamente un proyecto. “En la carretera de Chetumal a Escárcega la ampliación incluía un tendido eléctrico que en 15 años incrementaría la deforestación. La CFE aceptó montar su ruta a pie de carretera, y no a un kilómetro de distancia, para evitar un efecto doble. No se trata de no construir, sino de considerar el futuro de la conservación”.
Pese a ello, los expertos coinciden en que se necesitan acciones inmediatas. Una gran limitante –dice José Bernal Stoopen, director general de Zoológicos y Vida Silvestre de la Ciudad de México–, no sólo con el jaguar, sino con diferentes especies, es que se documenta su proceso de extinción, pero no se definen, y menos implementan, acciones de protección. “No se recuperan especies sólo con información científica. El jaguar va a estar bien estudiado, pero no va haber manera de salvarlo si no solucionamos las necesidades de la gente que vive en esas zonas”.
Entonces, contrario a las creencias sagradas de los mayas, el jaguar será vencido en su viaje por el inframundo.
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Para saber más, lee: 
El paseo del Jaguar

El paseo del jaguar

Escrito por: Mel White el 01 de Abril de 2009 | 6:41 am
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Si estos conservacionistas visionarios logran su cometido, el felino errante seguirá viviendo.

Poderosos en el agua, los jaguares viajan con frecuencia a lo largo de ríos, cazando pecaríes y venados, y dejando pocas huellas de su paso. Eso puede hacer que rastrearlos sea un reto para Rabinowitz y su equipo, quienes trabajan como detectives en busca de evidencias sólidas sobre dónde estuvieron los jaguares y entrevistando a quien pudiera haber visto alguno.
Foto de Steve Winter

Una noche, al oscurecer, en lo profundo de un bosque de Costa Rica, un joven jaguar macho se levanta después de dormir, se despereza y, en silencio pero con determinación, abandona para siempre el lugar donde nació.
Aquí cuenta con refugio, y gran cantidad de venados, pecaríes y agutíes para comer. Además, ha percibido la presencia de hembras, con las que se podría aparear. Pero también hay un jaguar macho maduro que reclama para sí ese bosque y a las hembras. El felino más viejo no tolerará rivales. El olor de la madre del joven en el aire, que de cachorro lo reconfortara tanto, ya no lo ata más a su hogar. De modo que se marcha.
Pero este vagabundo ha elegido la dirección equivocada. A unos cuantos kilómetros llega al final del bosque; más allá se encuentra una plantación de café. Movido por el instinto y la necesidad, sigue adelante, siempre entre los árboles a lo largo de las cercas y de los ríos. Pero pronto su único refugio son unos cuantos matorrales y árboles dispersos, donde no halla nada para comer. Se encuentra ahora en una zona de ranchos ganaderos, y una noche el hambre y el aroma de un ternero recién nacido superan su reticencia a cruzar espacios abiertos. Aproximándose a rastras antes de abalanzarse, mata instantáneamente al ternero con un chasquido de sus poderosas mandíbulas.
Al día siguiente, el ranchero encuentra los restos y las huellas delatoras de un jaguar. Congrega a algunos de sus vecinos y junta varios perros en una jauría. Los cazadores encuentran al macho joven, pero solamente están armados con escopetas; presos de la ansiedad, disparan desde una distancia demasiado lejana. El cráneo extremadamente grueso del jaguar lo protege de la muerte, pero los perdigones lo dejan tuerto y le destrozan la pata delantera izquierda.
Lisiado e incapaz de encontrar sus presas habituales en esa extensión de arbustos, el hambre lo lleva a buscar alimentos más fáciles. Mata a otro becerro en un rancho adyacente, y luego a un perro en los límites de un poblado próximo. Esta vez, no obstante, se ha demorado demasiado. Atraídos por los aullidos del perro, un grupo de aldeanos lo acorralan hasta un árbol y, aunque es necesario dispararle varias veces, al final lo matan. Los jaguares, dicen, no son más que asesinos de ganado, asesinos de perros. Son plaga.
Esta triste historia se ha repetido miles de veces a lo largo del territorio donde el jaguar tiene su hogar, y que se extiende desde México (antes desde Estados Unidos) hasta Argentina. En décadas recientes, esto ha ocurrido cada vez con mayor frecuencia en la medida en que los ranchos, las granjas y el desarrollo se han comido la mitad del hábitat principal de este gran felino, y conforme los seres humanos han diezmado sus presas en muchas zonas de los bosques restantes.
Alan Rabinowitz contempla un final distinto. Él imagina que cuando el joven jaguar abandone su lugar de nacimiento, pasará, inadvertido por los seres humanos, a través de un corredor casi continuo de vegetación protectora. En unos cuantos días dará con una pequeña extensión de bosque que alberga presas para él, las suficientes como para detenerse y permanecer ahí uno o dos días antes de proseguir la marcha. Eventualmente llegará a un parque nacional o a una reserva de vida silvestre, donde encontrará un hogar, espacio para merodear, presas en abundancia y hembras en busca de un compañero.
Rabinowitz es el principal experto en jaguares del mundo, y ha comenzado a hacer realidad su sueño de crear una vasta red de corredores y refugios interconectados que se extienda desde la frontera entre Estados Unidos y México hasta Sudamérica. A esta red se le conoce como Paseo del Jaguar, el término en español. Rabinowitz cree que en una red de este tipo radica la mayor esperanza para evitar que el gran felino del Nuevo Mundo se una a los leones y a los tigres en la lista de especies en peligro de extinción.
Rabinowitz comenzó su labor en la Wildlife Conservation Society, y actualmente dirige la Panthera Foundation, un grupo conservacionista que se dedica a proteger a las 36 especies de felinos salvajes que existen en el mundo. El trabajo actual de la fundación representa un cambio radical en apenas una década en la filosofía conservacionista que Rabinowitz defendía. En los noventa, Rabinowitz y otros especialistas identificaron docenas de lo que ellos llamaron unidades de conservación de jaguares (JCU, por sus siglas en inglés): amplias zonas con acaso 50 jaguares, donde la población local o bien se encuentra estable o está en aumento. En el corazón de la mayoría de los JCU hay parques ya establecidos o algún otro tipo de áreas protegidas, los cuales Rabinowitz esperaba expandir y proteger mediante zonas de contención que los rodearan. “Yo sentía que a lo mejor que podíamos aspirar era a encerrar a esas grandes poblaciones en zonas fragmentadas ya existentes”, dijo Rabinowitz.
Pero a los pocos años, la nueva ciencia de identificación por ADN –que estudia materiales genéticos para determinar la familia y las relaciones entre las especies– reveló un hecho asombroso: el jaguar es el único carnívoro de gran tamaño y de territorios extensos en el mundo que no tiene subespecies. Esto significa que durante milenios los jaguares han ido mezclando sus genes a lo largo de todos sus territorios, de manera que los individuos de México son idénticos a los del sur de Brasil. Para que esto sea así, algunos de los felinos deben moverse regular y ampliamente entre distintas poblaciones.
Rabinowitz y sus colegas revisaron la información que habían reunido para ver si aún era posible interconectar las reservaciones con hábitats adecuados que contaran con sustento suficiente para un jaguar viajero. “Quién se hubiera imaginado –dijo Rabinowitz– que mientras que los hábitats para jaguares, donde los felinos pueden vivir y reproducirse, han decrecido 50 % desde la primera década del siglo XX, los hábitats que los jaguares pueden utilizar para viajar a través de ellos han disminuido en sólo 16 por ciento. La mayoría de estos se encuentran intactos y tienen contigüidad. Son como pequeños oasis, ‘retazos muy pequeños de bosque a los que los jaguares acudirán para usarlos por un rato y luego marcharse’. Estábamos eliminando de la lista esos sitios porque no son hábitats donde pudiera vivir una población permanente de jaguares. Ahora están resultando cruciales”.
Rabinowitz espera convencer a los gobiernos de los países por los que atraviesa la zona territorial del jaguar de que mantengan esta red de hábitats a través de una planeación racional del uso del suelo, como por ejemplo elegir zonas no críticas para los desarrollos más importantes y para la construcción de caminos. Los estudios han mostrado que incluso zonas de menos de 3.8 kilómetros cuadrados pueden servir como refugios temporales de uno o dos días para los jaguares errantes.
Si bien hasta ahora el hábitat que constituye la red propuesta continúa intacto en su mayoría, muy pronto se necesitará protegerlo, especialmente en determinadas áreas de Centroamérica y Colombia, donde algunos de los senderos por los que viaja el jaguar han alcanzado ya condiciones críticas. Por medio del estudio de fotografías satelitales, de mediciones desde aeroplanos y recorridos a pie por secciones del corredor propuesto para dar seguimiento a los reportes de los lugareños, Rabinowitz y su equipo son capaces de identificar aquellos segmentos con mayores necesidades de protección. Entonces, asegura, podrá acudir, con datos científicos sólidos, a quienes toman las decisiones en cada gobierno. “Nuestro primer reto es revisar los corredores donde la red tiene un solo filamento. Tenemos que cerrar esas zonas”.
El Paseo del Jaguar se cuenta entre los programas de conservación más ambiciosos del mundo, y llevarlo a la práctica tomará varios años. Rabinowitz se está concentrando primero en México y Centroamérica, donde las autoridades de los ocho países han aprobado el proyecto. Costa Rica ha incorporado ya la protección del corredor a las leyes que regulan el desarrollo.
Luego abordará Sudamérica, donde los paisajes y las situaciones políticas son más diversos y representan un reto mayor. No obstante, Rabinowitz se siente motivado por la respuesta emocional de su audiencia. Los pueblos indígenas en todo el altiplano central mexicano, así como los mayas, incorporaron el jaguar a su arte y a su mitología. Hoy, incluso los secretarios de gobierno, con sus celulares y oficinas urbanas, sienten lo que Rabinowitz llama “un poderoso vínculo con sus ancestros. Nadie puede decir que el jaguar no forma parte de su propia herencia –dijo–. ¿Qué mejor símbolo unificador puede haber que el jaguar?”.
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Mel White es colaborador de National Geographic. Publicó
Borneo, en noviembre de 2008, y “El caso del pájaro carpintero de pico de marfil”, en 2006.

Hatshepsut

Hatshepsut usaba una barba falsa para enfatizar su poder real.
Foto de Kenneth Garrett

El resto de su gracia humana se había desvanecido. La tela enredada alrededor de su cuello parecía un pésimo intento por estar a la moda. Su boca, con el labio superior caído sobre el inferior, era un rizo espantoso (provenía de un famoso linaje de prognatas). Las cuencas de sus ojos estaban repletas de resina negra; las fosas nasales, obstruidas inapropiadamente por ajustados rollos de trapo. El oído izquierdo se había hundido en la carne lateral de su cráneo, y su cabeza carecía casi por completo de pelo.
Me incliné sobre la vitrina abierta en el Museo Egipcio de El Cairo y miré lo que muy probablemente sea el cuerpo de la faraona Hatshepsut, la extraordinaria mujer que reinó en Egipto de 1479 a 1458 a. C., y que hoy es menos famosa por su reinado durante la era dorada de la dinastía XVIII que por haber tenido la audacia de representarse a sí misma como un hombre. No flotaba en el aire el seductor perfume de la mirra, sólo un ácido y acre olor que parecía haberse acuñado durante los muchos siglos que permaneció en una cueva de piedra caliza. Era difícil conciliar esta cosa postrada con la gran gobernante que había vivido hacía tanto tiempo y de la cual se escribió: “Contemplarla era más hermoso que nada”. El único toque humano era el brillo del hueso en las puntas de sus dedos sin uñas, donde se había replegado la carne momificada, creando la ilusión de una manicura y evocando no sólo nuestra esencia vanidosa, sino nuestras frágiles intimidades, nuestro breve y pasajero aprecio por el mundo.
El descubrimiento de la momia perdida de Hatshepsut acaparó los encabezados hace dos veranos, pero la historia completa reveló poco a poco un drama. La búsqueda de Hatshepsut mostró a qué grado las pequeñas palas y pinceles de la tradicional caja de herramientas de los arqueólogos se han complementado con escáneres TAC y termocicladores de ADN.
En 1903, el renombrado arqueólogo Howard Carter había hallado el sarcófago de Hatshepsut en la vigésima tumba descubierta en el Valle de los Reyes –la KV20–. El sarcófago, uno de los tres que Hatshepsut había preparado, estaba vacío. Los eruditos no sabían dónde se encontraba la momia o si había sobrevivido la campaña que, con el fin de erradicar todo registro de su reinado, se llevó a cabo durante el gobierno de su corregidor y último sucesor, Tutmosis III, cuando casi todas las imágenes de ella como rey fueron retiradas sistemáticamente de templos, monumentos y obeliscos.
La búsqueda que parece haber resuelto el misterio la inició en 2005 Zahi Hawass, director del Egyptian Mummy Project y secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades. Hawass y un equipo de científicos se enfocaron en una momia llamada KV60a, la cual, a pesar de haber sido descubierta más de un siglo antes, no se creyó tan importante como para retirarla del suelo de una tumba menor en el Valle de los Reyes. La KV60a había navegado por la eternidad sin el amparo de un ataúd, mucho menos con un séquito de figurillas que desempeñaran tareas reales. Tampoco tenía qué usar: ni tocado, ni joyería, ni sandalias de oro, ni cubiertas de oro para los dedos de las manos y los pies; ninguno de los tesoros que se le habían dado al faraón Tutankamon, quien no era nadie comparado con Hatshepsut.
Incluso con todos los métodos de alta tecnología empleados para descifrar uno de los casos de personas desaparecidas más notables de Egipto, de no haber sido por el descubrimiento fortuito de un diente, la KV60a quizá seguiría recostada sola en la oscuridad, con su nombre real y estatus desconocidos. Actualmente es consagrada en una de las dos salas de Momias Reales del Museo Egipcio, con placas en árabe y en inglés que la proclaman como Hatshepsut, “La Reina Hombre de Egipto”, reunida al fin con sus compañeros faraones del Nuevo Reino.
Debido al olvido que cayó sobre Hatshepsut, es difícil pensar en un faraón cuyas esperanzas de ser recordado sean más conmovedoras. Parece haberle temido más al anonimato que a la muerte. Fue una de las mayores constructoras en una de las dinastías más grandes de Egipto. Levantó y renovó templos y santuarios desde el Sinaí hasta Nubia. Los cuatro obeliscos de granito que erigió en el vasto templo del gran dios Amón en Karnak estaban entre los más magníficos. Encomendó cientos de estatuas de ella misma y dejó testimonios en piedra –verdaderos e inventados– de su linaje, sus títulos, su historia, incluso de sus pensamientos y esperanzas, que a menudo expresaba con un candor poco común. Las expresiones de preocupación que Hatshepsut inscribió en uno de sus obeliscos en Karnak aún resuenan con una inseguridad casi encantadora: “Ahora se me vuelca el corazón cuando pienso lo que la gente dirá. Aquellos que vean mis monumentos en los años por venir, y que hablarán de lo que he hecho”.
Muchas incertidumbres plagan la historia temprana del Nuevo Reino, pero queda claro que cuando nació Hatshepsut, el poder egipcio aumentaba. El que posiblemente fuera su abuelo, Amosis, fundador de la dinastía XVIII, había expulsado a los formidables invasores hicsos que ocuparon la parte norte del Valle del Nilo durante dos siglos. Cuando el hijo de Amosis, Amenhotep I, no tuvo un hijo que viviera para sucederlo, se aceptó en la realeza, por haberse casado con una princesa, a un temible general conocido como Tutmosis.
Hatshepsut era la hija mayor de Tutmosis y su Gran Esposa Real, la reina Ahmose, probablemente pariente cercana del rey Amosis. Pero Tutmosis tenía un hijo de otra reina, Tutmosis II, quien heredó la corona cuando su padre “descansó de la vida”. Ciñéndose a un método común para fortalecer el linaje real –y sin ninguno de los reparos de hoy para acostarse con su hermana– Tutmosis II y Hatshepsut se casaron. Tuvieron una hija; una esposa menor, Isis, le daría a Tutmosis el heredero masculino que Hatshepsut no pudo procrear. Tutmosis II no gobernó por mucho tiempo, y cuando fue conducido hacia la vida eterna a causa de lo que 3 500 años después los escáneres tac sugieren sería una enfermedad del corazón, su heredero, Tutmosis III, aún era un niño. Como se acostumbraba, Hatshepsut asumió el control verdadero como reina regente del joven faraón.
Así comenzó uno de los periodos más intrigantes de la historia antigua de Egipto.
Al principio, Hatshepsut actuó en nombre de su hijastro. Aunque no tardaron en aparecer signos de que su regencia sería diferente. Los primeros relieves la muestran desempeñando funciones propias del rey, como hacer ofrendas a los dioses y pedir obeliscos de las canteras de granito rojo de Asuán. Tras unos cuantos años, había asumido el papel de “rey” de Egipto, poder supremo en sus tierras. Su hijastro –quien para entonces habría sido ya capaz de asumir el trono– quedó relegado a un segundo plano. Ella procedió a gobernar durante 21 años.
“Algo motivaba a Hatshepsut a cambiar la forma en que se representaba a sí misma en los monumentos públicos, pero no sabemos qué –dice Peter Dorman, renombrado egiptólogo y presidente de la American University de Beirut–. Una de las cosas más difíciles de adivinar es su motivación”.
Es posible que su línea sanguínea tenga algo que ver. En un cenotafio de las canteras de arena de Gebel el-Silsila, su administrador y arquitecto Senenmut se refiere a ella como “la hija primogénita del rey”, distinción que acentúa su linaje como heredera principal de Tutmosis I más que como esposa real de Tutmosis II. Recordemos que Hatshepsut de verdad era de sangre azul, emparentada con el faraón Amosis, mientras que su esposo-hermano era descendiente de un rey adoptado. Los egipcios creían en la divinidad del faraón; sólo Hatshepsut, no su hijastro, tenía un vínculo biológico con la realeza divina.
Aun así, quedaba el pequeño detalle del género. El reinado debía pasarse de padre a hijo, no a hija; la creencia religiosa dictaba que el papel de rey no podía desempeñarse adecuadamente por una mujer. Saltar este obstáculo debe haber requerido mucha sagacidad por parte de la mujer rey. Cuando su esposo murió, Hatshepsut prefirió no usar el título de Esposa del Rey, sino el de Esposa del Dios Amon, nombramiento que algunos creen le allanó el camino al trono.
Hatshepsut nunca mantuvo en secreto su sexo en los textos; sus inscripciones con frecuencia empleaban terminaciones femeninas. Pero en principio, parecía estar buscando formas de sintetizar las imágenes de reina y rey, como si un arreglo visual resolviera la paradoja de un soberano mujer. En una estatua de granito rojo se muestra a Hatshepsut con el inconfundible cuerpo de una mujer pero con los símbolos del rey: el nemes –tocado a rayas de la cabeza– y la cobra uraeus. En algunos relieves de templos, Hatshepsut porta el apretado vestido tradicional hasta los tobillos, pero tiene los pies separados, la postura típica del rey.
Conforme transcurrieron los años, parece haber decidido que era más fácil eludir por completo el asunto del género. Se hizo representar exclusivamente como rey varón, con el tocado, la falda shenti y la falsa barba, sin rasgos femeninos. En los relieves del templo mortuorio de Hatshepsut, ella tejió una fábula de su asunción al poder como la realización de un plan divino y declaró que su padre, Tutmosis I, no sólo quiso que ella fuera rey sino que además pudo asistir a su coronación. En los paneles se muestra al gran dios Amón apareciéndosele a la madre de Hatshepsut, disfrazado de Tutmosis I. Este le ordena a Jnum, el dios de la creación con cabeza de carnero que modela el barro de la humanidad en su torno: “Anda, hazla mejor que a todos los dioses; dale forma por mí a esta mi hija, a la cual he engendrado”.
A diferencia de la mayoría de los contratistas, Jnum se pone a trabajar, respondiendo: “Su forma será más elevada que la de los dioses, en su gran dignidad de Rey…”.
En el torno de alfarero de Jnum, la pequeña Hatshepsut es representada inequívocamente como niño. Aún se discute exactamente quién era la audiencia prevista para semejante propaganda. Es difícil imaginar que Hatshepsut necesitara apuntalar su legitimidad con aliados poderosos, como altos sacerdotes de Amón, o miembros de la élite, como Senenmut. ¿Entonces, a quién le estaba montando esa historia? ¿A los dioses? ¿Al futuro? ¿A National Geographic?
Es posible que una respuesta se encuentre en las referencias de Hatshepsut a las avefrías, aves comunes de los pantanos del Nilo que los antiguos egipcios conocían como rekhyt. En los textos jeroglíficos, la palabra rekhyt suele traducirse como “la gente común”. Se repite con frecuencia en las inscripciones del Nuevo Reino, pero hace unos años Kenneth Griffin, ahora en la Universidad Swansea en Gales, notó que Hatshepsut hizo un uso más extenso de la frase que otros faraones de la dinastía XVIII. “Sus inscripciones parecían mostrar una asociación personal con el rekhyt inigualable en esta etapa”, dice. Hatshepsut a menudo hablaba en posesivo de “mi rekhyt” y pedía su aprobación, como si la inusual gobernante fuera populista de clóset.
Después de su muerte, alrededor de 1458 a.  C., su hijastro prosiguió a asegurarse su destino como uno de los más grandes faraones de la historia egipcia. Tutmosis III, como su madrastra, fue un constructor de monumentos, pero también un guerrero sin par, el llamado Napoleón del antiguo Egipto. En 19 años condujo 17 campañas en el Levante mediterráneo, incluyendo una victoria en contra de los cananeos en Megido, en el actual territorio de Israel, que aún se enseña en las academias militares. Tuvo una multitud de esposas, una de las cuales dio a luz a su sucesor, Amenhotep II.
Durante la última etapa de su vida, cuando otros hombres se conformarían con recordar sus aventuras pasadas, Tutmosis III se embarcó en un pasatiempo. Decidió borrar metódicamente de la historia a su madrastra, el rey.
Cuando Zahi Hawass emprendió la búsqueda para hallar a Su Majestad el Rey Hatshepsut, estaba casi seguro de una cosa: no era la momia desnuda que se encontró tendida en el suelo de una tumba menor. “Cuando empecé a buscar a Hatshepsut, nunca pensé que descubriría que ella era esta momia”, dice Hawass. Para empezar, no tenía ninguna investidura real aparente; era gorda, y como escribió Hawass en un artículo publicado en la revista KMT, tenía “enormes pechos como péndulos”, de la clase que más probablemente pertenecerían a la nodriza de Hatshepsut.
Meses antes, Hawass había visitado la tumba de Hatshepsut, la KV20, en busca de pistas de su paradero. Descendió 200 metros en una de las tumbas más peligrosas del Valle de los Reyes. El túnel de frágil esquisto y caliza apestaba a excremento de murciélagos. Cuando Howard Carter lo despejó en 1903, lo describió como “uno de los trabajos más fastidiosos que he supervisado”. En la tumba, Carter halló dos sarcófagos con el nombre de Hatshepsut, algunos paneles de caliza en las paredes y un cofre canope, pero ninguna momia.
Carter hizo otro descubrimiento en una tumba cercana, la KV60, una estructura menor cuya entrada estaba tallada al principio del corredor de la KV19. En la KV60 Carter halló “dos momias de mujer muy despojadas y algunos gansos momificados”. Una momia estaba en un ataúd, la otra en el piso. Carter tomó los gansos y cerró la tumba. Tres años después, otro arqueólogo llevó a la momia del ataúd al Museo Egipcio. Más tarde, se relacionaría a la inscripción en el ataúd con la nodriza de Hatshepsut. La momia en el piso se dejó como estaba, como había estado desde que fue escondida ahí, probablemente por sacerdotes durante los reentierros de la dinastía XXI, alrededor de 1000 a. C.
Con el paso de los años, los egiptólogos le perdieron la pista a la entrada de la KV60, y la momia en el piso de la tumba efectivamente desapareció. Eso cambió en junio de 1989, cuando Donald Ryan, egiptólogo y profesor de la Pacific Lutheran University en Tacoma, Washington, fue a explorar varias tumbas pequeñas y no decoradas en el valle. Incitado por la influyente egiptóloga Elizabeth Thomas, quien sospechaba que la KV60 podría alojar la momia de Hatshepsut, Ryan la había incluido en su solicitud para el permiso de investigación. Como el primer día llegó demasiado tarde para empezar a trabajar, decidió pasear alrededor del sitio para dejar algunas herramientas. Deambuló hasta la entrada de la KV19 y, sólo porque sí, pensando que la KV60 podría estar cerca, comenzó a barrer el pasillo de la entrada con su escobetilla. Trabajó hacia atrás desde la puerta de la KV19. En media hora había encontrado una rajadura en el corredor de roca. Una escotilla de piedra reveló una serie de escalones. Una semana después, con una casetera tocando la sonata Patética de Beethoven, él y un inspector local de antigüedades entraron a la tumba “perdida”.
“Fue espeluznante –recuerda–. Nunca antes había encontrado una momia. El inspector y yo entramos con mucho cuidado. Había una mujer tendida en el suelo. ¡Oh, por Dios!”.
La momia estaba acostada en una tumba que había sido saqueada por ladrones en la antigüedad. Su brazo izquierdo estaba doblado sobre el pecho, en una posición de enterramiento que algunos consideran común para las reinas egipcias de la dinastía XVIII. Ryan se puso a catalogar lo que encontró. “Hallamos la pieza facial destrozada de un ataúd y trozos de oro que habían sido raspados –recuerda–. No sabíamos qué tanto había movido Howard Carter, así que lo documentamos como si se tratara de un sitio intacto”. En una cámara lateral, Ryan encontró una enorme pila de vendajes, una pierna de vaca momificada y montones de “provisiones momificadas”, paquetes de comida dispuestos para el largo viaje por la eternidad del difunto.
Entre más estudiaba Ryan la momia, más pensaba que podría tratarse de alguien importante. “Estaba muy bien momificada –dice–. Y tenía una postura real. Pensé, ‘¿Por qué? ¡Es una reina!’. ¿Podría tratarse de Hatshepsut?
De cualquier forma, no parecía bien dejarla, quienquiera que fuera, tendida desnuda sobre el suelo en medio de un desorden de harapos. Antes de cerrar la tumba, Ryan y un colega ordenaron un poco la cámara de enterramiento. Mandaron construir un sencillo ataúd en una carpintería local. Depositaron a la dama desconocida en su nuevo lecho y cerraron la tapa. El prolongado periodo de anonimato de Hatshepsut estaba próximo a terminar.
Por mucho tiempo, los historiadores le han adjudicado a Hatshepsut el papel de la madrastra malvada del joven Tutmosis III. La evidencia de su supuesta crueldad es la forma en la que su hijastro se la retribuyó póstumamente atacando sus monumentos y borrando su nombre de los monumentos públicos. De hecho, Tutmosis III devastó la iconografía del rey Hatshepsut con el mismo rigor con el que aporreó a los cananeos en Megido. En Karnak su imagen y su cartucho, o el símbolo de su nombre, se quitaron a cincelazos de los muros de los santuarios; los textos en sus obeliscos se cubrieron con piedra (lo que, sin quererlo, los conservó en perfectas condiciones).
En Deir el-Bahari, sitio de su logro arquitectónico más espectacular, sus estatuas fueron destrozadas y arrojadas a un pozo frente a su templo mortuorio. Conocido como Djeser Djeseru, sagrado entre los sagrados, en la ribera oeste del Nilo frente al moderno Luxor, el templo está frente a un conjunto de acantilados color león que enmarca sus piedras rojizas como hace un nemes con el rostro del faraón. Con sus tres pisos, sus pórticos, sus espaciosas terrazas unidas por rampas, su ahora desaparecida calzada cubierta de esfinges, las albercas de papiro en forma de T y árboles de mirra que dan sombra, Djeser Djeseru se encuentra entre los templos más gloriosos jamás construidos. Fue diseñado quizá para ser el centro del culto a Hatshepsut.
Sus imágenes como reina quedaron intactas, pero donde se proclamaba como rey, los trabajadores de su hijastro usaron sus cinceles en un acto vandálico cuidadoso y preciso. “La destrucción no fue una decisión emocional, sino política”, dice Zbigniew Szafraski, director de la misión arqueológica polaca en Egipto que ha estado trabajando en el templo mortuorio de Hatshepsut desde 1961.
Para cuando los excavadores despejaron de escombros el templo casi totalmente enterrado, a finales de la última década del siglo XIX, el misterio de Hatshepsut se había refinado: ¿qué clase de gobernante era ella? La respuesta les pareció evidente a varios egiptólogos que se apresuraron a adoptar la idea de que Tutmosis III había atacado la memoria de Hatshepsut en venganza por su descarada usurpación del poder real. William C. Hayes, curador de arte egipcio en el Museo de Arte Metropolitano y uno de los directores de las excavaciones de Deir el-Bahari en los años veinte y treinta, escribió en 1953: “No pasó mucho tiempo… antes de que esta vanidosa, ambiciosa e inescrupulosa mujer se mostrara tal como era en realidad”.
Cuando en los años sesenta los arqueólogos descubrieron evidencia que indicaba que el destierro del rey Hatshepsut había comenzado al menos 20 años después de su muerte, la telenovela del exaltado hijastro vengándose de su inescrupulosa madrastra se vino abajo. Se concibió un escenario más lógico en torno a la posibilidad de que Tutmosis III necesitara reforzar la legitimidad de la sucesión de su hijo Amenhotep II frente a los reclamos de otros miembros rivales en la familia. Y Hatshepsut, alguna vez desacreditada por su despiadada ambición, ahora es admirada por su habilidad política.
Casi dos décadas después de que Donald Ryan redescubriera la ubicación de la KV60, Zahi Hawass les pidió a los curadores del Museo Egipcio que reunieran todas las momias femeninas no identificadas que pudieran haber pertenecido a la familia real de la dinastía XVIII, incluyendo los dos cuerpos –uno delgado, otro obeso– que se habían encontrado en la KV60. La momia delgada fue retirada de su almacenamiento en el ático del museo; la obesa, la KV60a, que había permanecido en la tumba donde fue hallada, se trasladó desde el Valle de los Reyes. En un periodo de cuatro meses, a finales de 2006 y principios de 2007, las momias pasaron por un escáner TAC que les permitió a los arqueólogos examinarlas a detalle y calcular su edad y causa de muerte.
El resultado del escaneo tac de las cuatro momias candidatas no fue concluyente. Entonces Hawass tuvo otra idea. Se había encontrado una caja de madera grabada con el cartucho de Hatshepsut en una gran reserva de momias reales en Deir el-Bahari en 1881; se creía que contenía su hígado. Cuando se pasó la caja por el escáner, los investigadores se sorprendieron al encontrar un diente. El dentista del equipo lo identificó como un molar secundario al que le faltaba parte de la raíz. Cuando Ashraf Selim, profesor de radiología en la Universidad de El Cairo, reexaminó las imágenes de las mandíbulas de las momias, vio que la mandíbula superior derecha de la momia obesa de la KV60a tenía una raíz sin diente. “Medí la raíz en la momia y en el diente y encontramos que coincidían”, dice Selim.
Para estar seguros, los científicos sólo han probado con seguridad que el diente de una caja pertenece a una momia. La identificación está basada en la suposición de que el contenido de la caja está marcado correctamente y contiene lo que alguna vez fueron las partes vitales de la famosa faraona. Pero la caja inscrita con el cartucho de Hatshepsut no es el tipo de recipiente en el que suelen hallarse los órganos momificados. Está hecho de madera, no de piedra, y pudo haberse usado para guardar joyería, aceites o pequeños objetos de valor.
“Algunos dirían que no hemos encontrado pruebas absolutas –dice Selim–. Y estaría de acuerdo”.
Pero, pregunta Hawass, ¿cuáles son las probabilidades de que una caja identificada con Hatshepsut y hallada en una reserva de momias reales contenga un diente que encaja a la perfección con el hueco en la sonrisa de una momia que se encontró junto a la amada nodriza de la gran faraona egipcia? Y es una maravilla que el diente estuviera ahí para vincular el cartucho de Hatshepsut con una momia. “Si el embalsamador no lo hubiera tomado y puesto junto al hígado, no habría manera de que supiéramos qué le pasó a Hatshepsut”, dice Hawass.
Los escáneres TAC ya han cambiado la historia, disipando las teorías de que Hatshepsut pudo haber sido asesinada por su hijastro. Probablemente murió a causa de una infección por un absceso en el diente, complicada por un cáncer de hueso avanzado y posible diabetes. Hawass especula que los altos sacerdotes de Amón pudieron haber movido su cuerpo a la tumba de su nodriza para protegerla de los saqueadores; muchas personas de la realeza del Nuevo Reino estaban escondidas en tumbas secretas por seguridad. En cuanto a las pruebas de ADN, la primera ronda comenzó en abril de 2007 y aún no ha probado nada definitivo.
“Con los especímenes antiguos nunca se tiene una coincidencia de 100 %, porque las secuencias genéticas no están completas –comenta Angélique Corthals, profesora de biomedicina y estudios forenses en la Stony Brook University de Nueva York y una de los tres consultores que trabajan con los egipcios–. Revisamos el adn mitocondrial de la momia que sospechábamos sería de Hatshepsut y el de la de su abuela Ahmose Nefertari. Existen probabilidades entre 30 y 35 % de que las dos muestras no estén relacionadas, pero debo hacer énfasis en el hecho de que sólo se trata de pruebas preliminares”. Pronto, una nueva ronda podría arrojar un veredicto más claro.
La primavera pasada, el fotógrafo Kenneth Garrett le pidió a Wafaa el-Saddik, directora del Museo Egipcio en El Cairo, fotografiar para este artículo una esfinge de piedra caliza de Hatshepsut de las ruinas de su templo, la caja de madera que contenía el diente, un busto de la faraona con la apariencia de Osiris, dios del inframundo. El-Saddik llegó al último artículo de la lista: el cuerpo momificado de Hatshepsut. “¿Quieres que retiremos el vidrio?”, preguntó incrédula, como si la momia, abandonada por tanto tiempo, ahora poseyera algo indescriptiblemente preciado. El fotógrafo asintió. La directora se estremeció. “¡Estamos hablando de la historia del mundo!”, exclamó.
Al final, se decretó que uno de los paneles de vidrio podría removerse de la caja en que estaba en la Sala de Momias Reales sin poner en peligro la historia del mundo. Mientras se instalaban las luces para fotografiar lo que quedaba de la gran faraona, me pregunté por qué era tan importante autentificar su cadáver. Por un lado, ¿qué podría animar mejor la sorprendente historia del antiguo Egipto que esa mujer que logró preservarse desafiando las fuerzas de la naturaleza y el deterioro? Ahora estaba aquí, entre nosotros, como un embajador de la antigüedad.
Por otro, ¿qué queríamos de ella? Antes que nada, ¿acaso no había algo opresivamente morboso en la curiosidad que atrajo a millones de fisgones a las salas de las Momias Reales e hizo un fetiche de la difunta real? Entre más veía a Hatshepsut, más deseaba huir de sus inconmensurables ojos y de la sofocante adherencia de su carne sin vida. La mayoría de nosotros vivimos de acuerdo con el credo del avefría, que es la antítesis de la fe de los faraones: cenizas con cenizas, polvo con polvo. Se me ocurrió que Hatshepsut está mucho más viva en sus textos, pues incluso, después de tantos miles de años, aún se puede sentir el latido de su corazón.
______
Chip Brown ha escrito dos libros además de artículos para más de 30 revistas de Estados Unidos. Las fotografías de Kenneth Garrett de los
faraones nubios aparecieron en la edición de febrero de 2008.

osos polares en peligro

 

 Países del Ártico quieren proteger a osos polares del cambio climático
Por Pierre-Henry Deshayes
=(INFOGRAFÍA+FOTOS+VIDEO)=

TROMSOE, Noruega, 17 Mar 2009 (AFP) – Cinco países del Ártico se
reunieron el martes en Tromsoe (Noruega) para intentar adaptar un
antiguo acuerdo sobre protección de los osos polares frente a un nuevo
desafío, el cambio climático, que pone en peligro la supervivencia de
la especie.
Las ONG criticaron no obstante vivamente la decisión de excluir todo
observador de los debates a petición de algunos participantes, un gesto
que augura según ellas una verdadera falta de voluntad para abordar los
asuntos más delicados.
Durante tres días, los representantes de los cinco países donde vive
el animal (Estados Unidos, Canadá, Rusia, Noruega y
Dinamarca/Groenlandia) deben examinar el Acuerdo para la conservación
del oso blanco que data de 1973, y cuyo objetivo era ante todo limitar
su cacería.
“Esta amenaza se ha reducido ahora de manera espectacular”, declaró
el ministro noruego del Medio Ambiente, Erik Solheim, al comenzar la
reunión.
“La principal amenaza que pesa actualmente sobre los osos polares
proviene del cambio climático”, dijo.
El oso blanco, sumamente dependiente de los bancos de hielos, donde
caza focas, su alimento preferido, se ve afectado por el retroceso cada
vez más precoz de los hielos marinos al final de la primavera y de su
llegada cada vez más tardía en otoño.
A causa del calentamiento planetario, los hielos marinos podrían
fundirse completamente durante el verano hacia 2020, según algunas
estimaciones.
Según los científicos estadounidenses del US Geological Survey, los
dos tercios de los 20.000 a 25.000 osos polares que existen actualmente
corren el riesgo de desaparecer hacia 2050.
La reunión de Tromsoe se lleva a cabo nueve meses antes de la
conferencia de Copenhague sobre el clima, que intentará llegar a un
acuerdo post-Kioto sobre las emisiones de gas con efecto de
invernadero, que debe tener una gran influencia en la suerte del oso.
“No se trata de debatir aquí acerca de una reducción del 25 o 30% de
las emisiones de gas con efecto de invernadero, pero hay que lanzar una
fuerte advertencia antes de Copenhague: la situación en el Ártico, tal
como está simbolizada por el oso polar, es muy grave”, declaró Solheim
a la AFP.
La decisión de realizar los debates a puerta cerrada fue considerada
por las organizaciones de defensa de los animales como una negativa a
considerar las medidas realmente necesarias a la supervivencia del
mamífero.
“Antes, era peligroso encontrarse con un oso blanco sin arma”,
reaccionó Rasmus Hansson, secretario general de la sección noruega del
Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
“En la actualidad, el oso blanco parece igualmente peligroso en las
arenas de la política internacional, donde su mención obliga a abordar
temas que hieren, tales como el cambio climático”, declaró a la AFP.
Todos los dedos apuntaban hacia Canadá y Groenlandia.
“Las autoridades canadienses quieren hacer creer que es posible
tratar al oso polar sin tener en cuenta los cambios climáticos, lo cual
es difícilmente defendible”, afirmó Hansson.
“En cuanto a Groenlandia, interpreta la presencia de observadores
como una injerencia inaceptable en la gestión de la caza al oso, una
tradición para ellos”, precisó.
phy/map/jo/lmm.

Cancion De Primavera

“Primavera que has llegado
con tu gran manto de rosas
con tus lindos pajaritos y tus
bellas mariposas

Primavera, Primavera
sí tu vas a mi Jardín,
despierta la dormidera
y has que florezca mi
lindo Jardín”

Pastorcito y Presidente

En casa lejana
de barro y de paja,
el niño Benito
nació una mañana.

Vestido de manta
y jerga de lana
soñaba mirando
el agua encantada.

Tocaba su flauta,
su flauta tocaba
y las ovejitas
balaban, balaban.

Y aquel indiecito,
calmando sus ansias
valiente se marcha
con rumbo a Oaxaca.

Y fue licenciado,
llegó a Presidente.
¡ Que viva el gran Juárez !
¡ Que vivan sus leyes!

Apariciones en El Ermita

Apariciones en El Ermita

Todas las noches el puñado de niños, hoy ancianos, corrían libremente y sin miedo por los alrededores de la Ermita, por donde vivían, hasta que se les apareció un fraile sin cabeza y el gigante “tapacaminos” (que no es el poético pu”ujuy).
“En el nivel más alto de las escaleras, arriba, estaba parado el monje mirándonos y nosotros abajo, jugando en donde hoy está el parque y el quiosco”, recuerda don Angel Aldaz, que a la sazón tenía diez años.
El monje estaba de pie, sin moverse, y la bola de niños, creyendo que alguien los estaba intentando asustar,  tomaron piedras y las lanzaron contra el extraño personaje nocturno. “¿Conque nos quieres asustar? Ahora verás”, le decían mientras levantaban los brazos.
Pero apenas soltaron los proyectiles, los pilluelos vieron venir hacia ellos una lluvia de piedrecillas. Aterrorizados, emprendieron la huida rodeando la manzana poniéndose a salvo. Las piedras los persiguieron hasta medio camino. “Eso se merecen por andar en la calle en altas horas de la noche”, les recriminó una mamá a quien refirieron el acontecimiento todavía muy asustados. “A las once de la noche comenzaban las apariciones en La ermita”, comenta don Angel, hoy de 72 años cumplidos.
En ese entonces no había iluminación como la de ahora, cuenta. Había luz eléctrica pero muy incipiente. En lo alto de los postes, un foquito apenas daba una triste luz.
Años más tarde, un tío de Don Angel le contó haber visto en la puerta de su casa un hombre sin cabeza. Llegaba a su casa entrada la noche y desde lejos vio al hombre sentado, con la cabeza aparentemente inclinada.
“Oye, levántate, que tapas la puerta de mi casa y no puedo entrar”, le dijo amablemente pero fue ignorado. Insistió y fue cuando el hombre se movió y fue cuando notó que estaba decapitado.
“Cuídense extremadamente”, les aconsejaba el tío campesino. “Ustedes son unos muchachos demasiados jóvenes para comprender todavía, pero en el campo y en las calles hay muchos peligros”.
Un día, estando en el monte, el tío oyó un ruido muy fuerte en la parte más alta. Como del comienzo súbito de una tormenta. Enseguida oyó venir detrás de él una gallina seguida de sus pollitos, piando. Haciéndose rápidamente a un lado, los vio pasar y en un movimiento espontáneo atrapó a la última avecita de la fila tapándolo con el sombrero. Cuando lo destapó ¡oh sorpresa: abajo sólo había una hoja de árbol!

Izamal

 

El domingo 5 de agosto de 2007 escribi en papel esta historia.

Esta ciudad de Yucatán es tranquila, silenciosa. Mérida no es así.

Me siento distinto porque no hay tanta contaminación, no hay tantos vehículos.

Hay cosas que nunca había visto, tantos negocios.

La ciudad es grande y hay arbustos de distintas tallas.

Conocí las joyas de la Reina del Cielo. Su santuario es inmenso. Sus joyas son de oro puro.

Es tan magnífico todo esto. La ciudad es perfecta. No he vista otra igual.

Las pirámides sobre un cerro, cada una tiene su edad y la edad le hace saber más, pero las pirámides tienen más tiempo que los humanos actuales…

Vitral del convento

Vitral del convento

Pájaros de noche

 

Anoche tuve un sueño. Más bien una pesadilla.

Estábamos celebrando el Carnaval cuando  una nube de pájaros llegó a mi escuela.

Eran pájaros de color negro y llegaron graznando.

 -¿Qué son? –pregunté a la maestra.

-No sé –respondió mientras cerraba las cortinas.

Los pajarracos picoteaban las cortinas.

Otros de color azul picoteaban las puertas.

Unos entraron por el techo.

Los niños escapamos por el hueco de la puerta.

Fuego y tiempo

Miradas a la quema del Año Viejo

Miradas a la quema del Año Viejo

 

Fuego y tiempo se consumen en el segundo en que el Año Viejo da paso al Año Nuevo.
Yo he sido testigo de este paso cada 31 de diciembre en casa de mi abuela materna, donde mis padres y tíos se reúnen para festejar el comienzo de un nuevo ciclo de oportunidades.
En esta foto casi toda la familia está observando cómo se quema el Año Viejo mientras escuchamos las explosiones de las bombitas y demás explosivos con que una pareja de vecinos rellenó el muñeco que en ese momento ardía en llamas. En esos primeros minutos de 2008 también vimos las figuras con que en el cielo se daba la bienvenida a otro año mediante los juegos pirotécnicos quemados en calles lejanas a la vivienda de mi abuela.

El Adivino

El Adivino

El Adivino

 

No importa de donde vengas

ni a donde vas, tú eres de Yucatán:

tierra de sensaciones, tierra de maravillas,

lugar milenario, lugar eterno…

donde se vive cerca de los Dioses.

¡Que sexy!

Mi primo Pepito

Mi primo Pepito

Mi primo Pepetongo es el pigmeo de la casa de mi abuela;
con suerte logramos sobrevivir a él,
pero como él es el chico de la familia
lo tenemos que soportar.
Hay veces que juega tan bien con nosotros
que olvidamos que es Pepe “El Terrible”.
En la foto tiene una pistola rota, 
como rotos están sus cochecitos y avioncitos,
mientras jugábamos en una casa de Chicxulub.
Ah… olvidaba decir que Pepetongo estaba nurillo.

Dioses Mayas

Hunab ku

Fue el padre  de Itzamna.

Fue el creador del mundo y del hombre.

era el unico Dios supremo de los mayas.

Creian que su corazon y su mente

estaban en el centro del universo 

y solo atraves del sol podian

comunicarse  con el. 

Dioses Mayas

Kukulcan.

La serpiente entre los Mayas

 asi como  los Aztecas era

simbolo de la sabiduria que debemos

adquirir atrabes del trabajo interior,

solo cuando hayamos  la sabiduria

podemos ser tragados por el aguila

del espiritu.

Kukulcan.

Dios del viento y del planeta venus.

 

Yuum Káax, un dios benévolo

Es Yuum Káax un celoso dios guardián de los montes. A él, el Señor de los Montes,  el Dueño del Monte, le pide permiso el campesino que planea tumbar un área para hacer su milpa; a él se encomiendan los cazadores cuando incursionan en el bosque siguiendo las huellas del joven venado; a él ofrendan los primeros frutos de la tierra (producidos a partir del maíz: atoles y elotes), y ¡ay! de quienes ignoren su presencia protectora.

 

Algunas definiciones académicas se refieren a este dios como el dios del maíz, y en sus estelas los antiguos mayas lo habrían representado como un ser sentado sobre sus piernas que sostiene una planta. Los campesinos actuales lo imaginan de manera más sencilla: como una presencia omnipresente, un espíritu que se desplaza con el viento que cruza murmurando entre la mazorcas tiernas y mece las ramas de los árboles, donde se columpian los ch’eles que gritan sin cesar.

 

Antes de empezar a hacer su milpa, lo cual significa votar los árboles grandes y arrancar la yerba baja para después quemarlos, el campesino ofrece al Señor de los Montes una modesta ofrenda: el sac-há, que es una especie de atole que se prepara con maíz blanco y se sirve endulzado con miel. En un punto elegido –otros eligen las cuatro esquinas- se construyen los altares necesarios con bajareques y bejucos cortados en el mismo lugar.

 

Significa sak-há “agua blancuzca” y se prepara con maíz remojado, no hervido con cal para que suelte la cascarilla, como se prepara el nixtamal para las tortillas.

 

Hombres experimentados en estos rituales elevan oraciones a Yuum Káax. Terminada la ceremonia, se reparten las bebidas entre los presentes y por ningún motivo puede votarse ni una mínima porción.

 

Fuerzas espirituales malignas (k’a  k’as iik’, mal viento, dicen los mayas-) aquejan a los hombres que evitan hacer estas ofrendas, ya sea por ignorancia o por rebeldía.

 

Cazadores insensatos que llegan y se adentran a un monte virgen donde descansa la deidad corren grave peligro y más les vale que hubieran dejado ir al animal herido, y esto lo saben los campesinos. En castigo, Yuum Káax hace ver ilusiones a los cazadores, quienes ven en su compañero al animal que están cazando, y le disparan.

 

No es extraño que en los pueblos uno escuche de un hombre abatido por su propio compañero quien asegura que no disparó a su colega sino a un venado. Es Yuum K’áax que se venga así de los intrusos irrespetuosos.

 

A veces el dios sólo hace que los extraños se extravíen. Un hombre que va por leña y no regresa durante varios días o semanas es muy posible que haya sido despistado por el Señor de los Montes. No obstante, muchos que han sido hallados dan testimonio que nunca les faltó comida. Que los banquetes constaban de panes grandes y atoles y cítricos y agua fresca, los mismos que recibe la divinidad en ofrenda de los campesinos.

 

Vigilante de sus territorios verdes, Yuum K’áax se venga de quienes dañan sus propiedades. Mi padre me contó la historia de un hombre que se perdió en los montes de Tixhualatún. Agotó el infeliz su bastimento que constaba de tortillas hechas a mano y bebió su pozole con agua de sartenejas que encontró en los caminos mientras buscaba la senda de regreso.

 

Durmió varios días en medio del ruido nocturno del monte hasta que finalmente encontró la salida. Se encaminó de regreso a su casa rebosando de contento, pero ¡ay!: hombre malvado tenía que echar en balde el bien encontrado: en la última sarteneja de su camino se detuvo a beber, luego orinó y defecó en ella “para que nadie más tomara en ella” .

 

La furia del Señor de los Montes fue inmediato. Poniéndose de pie, como en una pesadilla, el infeliz vio cómo el panorama verde ya había adquirido ante sus ojos un nuevo aspecto y se vio de nuevo en lugar desconocido.

 

Empezó a buscar de nuevo una salida pero no la encontró. En sus desesperadas caminatas varias veces se encontró con la misma sarteneja que había contaminado con su podredumbre y un mediodía no pudo más y tuvo que beber de ella.

 

Así cuida Yuum Kax sus territorios y es muy celoso de ellos. El campesino prefiere decir “los dueños del monte” (u yumilo’ob k’áax) , porque sabe que en su tarea de vigilancia la deidad se multiplica.

Aprendiendo

                                                                                                                                                                             panico en Pompella

 

Sobre la 1 de la tarde del 24 deagosto del 79 d.c ,

el Vesubio entro en erupción arrojando cenizas y pumitas

sobre la ciudad de Pompeya,situada a 8km del volcán

poco después, los flujos piroclásticos inundaron la ciudad

enterrándola bajo unos 3 m de ceniza y pumitas.

Aprendiendo.

El cielo se incendia, tras la caida de un

gigantesco meteorito enla Tierra. A miles de

kilometros a la redonda, las llamas lo devoran todo, incluido un triceratops. Esta especie fue

una de las que vivieron hasta el final del Cretácico,

lo mismo que Tyrannosaurus, Edmontosaurus

y Pachycephalosaurus.

Un abanico de plumas

En la estacion

de cria, alos

machos de la

garceta grande

les salenen el

lomo plumas largas

blancas.Las aves las

extienden como un

abanico para atraer

alas hembras.

¿SABIAS QUE?

Los mayas tenían los ojos chinos,

eran pacíficos y politeistas, como

la mayoría de las antiguas culturas. Ellos

inventaron el cero y en arquitectura el arco falso.

Dominaron la astronomia y la arquitectura.

Eran excelentes matematicos y

astrónomos.

Sus centros ceremoniales son

Palenque, Tikal, Uxmal, Ek Balam,

Calakmul, Sayil, entre otros.

Su ubicacion geografica está en

Chiapas,Campeche,

Quintana Roo, Belice,

Honduras, El Salvador,

 Guatemala y Yucatan.

Sus dioses más inportantes

son Kukulcan,Chac y Hunab Ku.

Los olmecas fueron la cultura madre de Mesoamérica.

Tambien inventaronun calendario,

una escritura y unos números.

Se ubicaron en Tabasco

y Veracruz.

Sus centros ceremoniales

son La Venta, San Lorenzo

y Los Tres Zapotes.

¡RIMAS!

Cuando iba a tocar el piano

se preocupaba el ciempiés:

si al piano le faltaban teclas o

a el le sobraban pies.

LA GUADALUPANA

La tilma de Juan Diego donde está la imagen  de la Virgen de Guadalupe está hecho de fibra de mamey.

La duracion de esta tela es de 20 años máximo pero la imagen ha durado 477 años.

 

Tiene la imagen 195 cm de largo y 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba  abajo.

Este hermoso retrato de la Virgen se encuentra en la Basílica del D.F.

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde hoy se encuentra la Basílica.

Fueron 3 apariciones a Juan Diego. Este era náhuatl y su apellido es Cuauhtlatoatzin.

EL YIN Y EL YANG

El equilibrio

El Yin se manifiesta sobre todo por el movimiento, mientras el Yang se manifiesta  especialmente por la pasividad

Yin-Yang

Yin-Yang

El símbolo del Yin-Yang es una esfera dividida por la mitad con una curva sinuosa que separa una parte de color negro con un círculo blanco y otra parte de color blanco con un círculo negro.

Su significado se remonta a la mitología china más antigua, se trata de diferenciar los dos polos de la vida: lo blanco y lo negro, el fuego y el agua… y, en general, cualquier concepto que implique dualidad y formas contrarias. Porque para los chinos todo lo que existe se puede dividir en dos: la cosa real, ella misma, y su contrario, ya que ese contrario es completamente necesario para mantener el orden y el equilibrio, pues es, en realidad,  su complementario.

Además,  el hecho de que dentro de la parte negra haya una pequeña porción blanca, y viceversa, implica que en toda cosa buena hay algo malo, y al revés,  es decir, que todo su cara y su cruz, su luz y su sombra. Si se rompe la armonía entre estos dos elementos antagónicos, surgen las guerras, el hambre y las catástrofes naturales.

La religión china, el taoísmo, está basada en el equilibrio general que rige  todas las cosas.

Los hombres están en este mismo para buscar su Tao o su camino, aunque para cada uno ese camino puede ser diferente, y para alcanzar esta meta hay que buscar siempre las fuerzas en equilibrio que nos proporcionan el Yin-Yang.

EL EJERCITO MEXICANO

Los soldados son valientes al enfrentarse al narco aunque el narco use armas mas poderosas.  Al combatir piensan que volveran a ver  a sus familias y si tienen hijos piensan los veran  verlos crecer. Eso es duro ya que el narco no tiene leyes. Su oficio es matar a gente inocente pues si tiene madre el narco la ve como una vida que destruir. Tienen sentimientos pero no los escuchan por estar absorbido por la droga. El arma mas potente que usan es la  AK-47, un arma inventado por el señor Kalashnikov.

Pobre gente absorbida por la droga, pues no reconocen ni a un pariente suyo o amigo. Me da pena al ver fotos de ellos porque no saben lo que hacen. Son como una marioneta los Zetas. Son los enviados por el narco para matar a alguien.

LO QUE PIENSO

 

Yo pienso, bueno mi papá me dijo que toda cultura tiene su valor, mis abuelos paternos, su idioma original es el maya, todos mis tios descendientes de mi abuela Donata y mi abuelo Luis. A mi abuelo Luis   no lo conocí pero mi papá me ha contado de su infancia y he escuchado que era muy bueno. A mi abuela Donata sí la conocí, era muy buena como su familia; era mi abuela preferida y sigue siendolo.

A  mí me interesan los idiomas antiguos, como el maya y el latín, del cual ayer mi papá me enseñó unas palabras. De los números romanos ya me sé algunos, pero sigo repasandolos. Como ven yo tengo amor por la historia.

MI ABUELO Y MI FAMILIA

Mi abuelo es bueno aunque ayer casi se queme la cara por insistir en quemar  petardos. Mi primo,  mi familia materna y yo estabamos viendo como quemaba mi tío los explosivos navideños… Ah, me olvidé decir  que mi primo tenia a Rayo, el perro adoptivo que se apodero del patio de mi abuela porque el otro perro, Principesco caramelo, se fue con una perra en celo.

Disfruté el 31 de diciembre con casi toda mi familia. Ninguna Navidad  ni Año Nuevo vamos con mi familia paterna. Mi mamá me dijo una vez porque está muy lejos.

Momo

Momo (en griego Μωμος Mômos, ‘burla’, ‘culpa’; en latín Momus) era, en la mitología griega, la personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica. Era el dios de los escritores y poetas, un espíritu de inculpación malintencionada y crítica injusta.

Hesíodo contaba que Momo era un hijo de Nix, la noche (Teogonía, 214). Luciano de Samosata recordaba (en el diálogo ampliado Hermotimus, 20) que se burló de Hefesto por haber fabricado a los hombres sin puertas en sus pechos a través de las que poder ver sus pensamientos. Incluso se burló de Afrodita, aunque todo lo que pudo hallar fue que era parlanchina y llevaba sandalias chirriantes (Filostrato, Epístolas). Debido a sus constantes críticas, fue exiliado del Monte Olimpo.

Se le representaba con una máscara que levantaba para que se le viera la cara, y con un muñeco en la mano, símbolo de la locura.

Cuando Sir Francis Bacon escribió un ensayo titulado Of Building (XLV), afirmó en él que «Aquél que construye una buena casa sobre un mal asiento, se condena a prisión a sí mismo… No es sólo el mal aire lo que hace malo el asiento, sino los malos caminos, los malos mercados y, si se consulta con Momo, los malos vecinos.»

Laurence Sterne rumió sobre las posibilidades de la ventana de Momo al alma en un típico excurso incoherente en Tristram Shandy.

Carlos atacando a Juan Diego

Carlos atacó a  Juan Diego lo botó de su silla y luego le tiró su morral en su estómago y Juan Diego, molesto y llorando,  se le abalanzó sobre Carlos y  lo estaba ahorcando. Carlos se puso rojo y no podía respirar cuando Mauricio y algunos compañeros los separaron. Carlos estaba escupiendo y estaba pidiendo agua. La maestra los castigó sacándolos del salón y buscar a alguien que le pase la tarea.

 

Los olmecas hicieron enormes cabezas esculpidas en piedra.Fueron los primeros que pudieron hacer pelotas de hule .Su cultura es considerada la madre de todas la culturas porque es la civilizaciónmas antigua del Mexico prehispanico, de la cual se derivaron las demas culturas.

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