Países del Ártico quieren proteger a osos polares del cambio climático
Por Pierre-Henry Deshayes
=(INFOGRAFÍA+FOTOS+VIDEO)=
TROMSOE, Noruega, 17 Mar 2009 (AFP) – Cinco países del Ártico se
reunieron el martes en Tromsoe (Noruega) para intentar adaptar un
antiguo acuerdo sobre protección de los osos polares frente a un nuevo
desafío, el cambio climático, que pone en peligro la supervivencia de
la especie.
Las ONG criticaron no obstante vivamente la decisión de excluir todo
observador de los debates a petición de algunos participantes, un gesto
que augura según ellas una verdadera falta de voluntad para abordar los
asuntos más delicados.
Durante tres días, los representantes de los cinco países donde vive
el animal (Estados Unidos, Canadá, Rusia, Noruega y
Dinamarca/Groenlandia) deben examinar el Acuerdo para la conservación
del oso blanco que data de 1973, y cuyo objetivo era ante todo limitar
su cacería.
“Esta amenaza se ha reducido ahora de manera espectacular”, declaró
el ministro noruego del Medio Ambiente, Erik Solheim, al comenzar la
reunión.
“La principal amenaza que pesa actualmente sobre los osos polares
proviene del cambio climático”, dijo.
El oso blanco, sumamente dependiente de los bancos de hielos, donde
caza focas, su alimento preferido, se ve afectado por el retroceso cada
vez más precoz de los hielos marinos al final de la primavera y de su
llegada cada vez más tardía en otoño.
A causa del calentamiento planetario, los hielos marinos podrían
fundirse completamente durante el verano hacia 2020, según algunas
estimaciones.
Según los científicos estadounidenses del US Geological Survey, los
dos tercios de los 20.000 a 25.000 osos polares que existen actualmente
corren el riesgo de desaparecer hacia 2050.
La reunión de Tromsoe se lleva a cabo nueve meses antes de la
conferencia de Copenhague sobre el clima, que intentará llegar a un
acuerdo post-Kioto sobre las emisiones de gas con efecto de
invernadero, que debe tener una gran influencia en la suerte del oso.
“No se trata de debatir aquí acerca de una reducción del 25 o 30% de
las emisiones de gas con efecto de invernadero, pero hay que lanzar una
fuerte advertencia antes de Copenhague: la situación en el Ártico, tal
como está simbolizada por el oso polar, es muy grave”, declaró Solheim
a la AFP.
La decisión de realizar los debates a puerta cerrada fue considerada
por las organizaciones de defensa de los animales como una negativa a
considerar las medidas realmente necesarias a la supervivencia del
mamífero.
“Antes, era peligroso encontrarse con un oso blanco sin arma”,
reaccionó Rasmus Hansson, secretario general de la sección noruega del
Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
“En la actualidad, el oso blanco parece igualmente peligroso en las
arenas de la política internacional, donde su mención obliga a abordar
temas que hieren, tales como el cambio climático”, declaró a la AFP.
Todos los dedos apuntaban hacia Canadá y Groenlandia.
“Las autoridades canadienses quieren hacer creer que es posible
tratar al oso polar sin tener en cuenta los cambios climáticos, lo cual
es difícilmente defendible”, afirmó Hansson.
“En cuanto a Groenlandia, interpreta la presencia de observadores
como una injerencia inaceptable en la gestión de la caza al oso, una
tradición para ellos”, precisó.
phy/map/jo/lmm.
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